Con el verano, muchas empresas adaptan sus horarios al calor y a los días más largos, y establecen la deseada jornada intensiva. Sus ventajas son muchas y el hecho de que los/as trabajadores/as puedan conciliar mejor su vida laboral y personal durante los meses estivales, aumenta la motivación y la productividad. Además, está comprobado que aumenta el compromiso y la implicación con la compañía, siempre que mantenga una correcta organización de los equipos para evitar que las tareas se queden sin hacer o que pueda haber un exceso de horas extras. 

Aunque las ventajas de este horario son muchas, también suele suponer un cambio en los hábitos alimenticios de los/as trabajadores/as que conviene controlar y buscar la manera de adaptarse. Por eso, desde Michael Page, te damos una serie de consejos para que la jornada intensiva y una buena alimentación vayan de la mano:

1.Comenzar el día con un desayuno equilibrado y completo. No es recomendable comenzar el día con un café bebido o un simple vaso de zumo. El desayuno debe aportar alrededor del 30% de las calorías diarias y debe llevar alimentos de digestión lenta que sacien durante un tiempo largo. Es recomendable que incluya: una pieza de fruta, algún lácteo, cereales integrales y proteínas bajas en grasa. En realidad, esta recomendación aplica para todo el año, independientemente de la jornada que se haga.

2. Realizar dos tentempiés a lo largo de la mañana. Siempre es recomendable hacer un tentempié a media mañana, pero con la jornada intensiva, es mejor hacer dos para evitar llegar a la comida con mucha hambre. Como referencia, las 10:30 y las 13:00 son buenas horas para tomar una pieza de fruta, un puñado de frutos secos, un yogur natural o un pequeño bocadillo de pan integral.

3. Planificar una comida ligera. Durante la jornada continua comeremos más tarde por lo que es recomendable una comida ligera, preferiblemente plato único que aporte proteínas al organismo. Una ensalada completa, un planto legumbres, arroz, bonito, huevo, una ración de carne blanca o pescado con guarnición de verduras. Si la opción es comer en la oficina antes de salir hacia casa, el tupper puede ser un buen aliado para crear un menú rico y con el aporte de nutrientes que el cerebro y el cuerpo necesitan para rendir al máximo.

4. No olvidarnos de la merienda. Esta es sin duda la comida del día que nos trasporta a la infancia porque cuando somos niños/as no nos la saltamos. En realidad no es necesaria, pero sí recomendable para llegar a la cena con un apetito moderado. Podemos repetir las opciones de los tentempiés de la mañana o quizás una infusión o batido de frutas. 

5. Cenar temprano y ligero. Con la jornada intensiva madrugamos más y para mantener un buen número de horas de sueño, es recomendable cenar pronto y acostarse a una hora prudente sin el estómago lleno. Al ser los días más largos, acostarse pronto es una tarea ardua, pero totalmente necesaria si queremos mantener el nivel de productividad. 

Seguir estas pautas para una alimentación adecuada, mantener una buena hidratación (preferiblemente con agua e infusiones) y tener un estilo de vida activo y saludable, mantendrán los niveles de productividad y bienestar de los trabajadores/as durante los meses del verano.

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