Establece una rutina matutina  que te permita abrir tu mente y desconectar

Hacer deporte, un buen desayuno, o realizar una actividad por placer durante las primeras horas del día, como unos minutos de lectura, puede ser beneficioso para las horas que nos quedan de jornada. 

Planea tu día la noche anterior

Tómate 5 ó 10 minutos para hacerlo. Medita sobre las tareas que te quedan por realizar, organízalas y prioriza qué es lo más importante. Las personas que saben priorizar son mucho más efectivas, ya que son capaces de centrarse en esa tarea que es más importante en ese momento. Además esto te ayudará a dormir y descansar mejor.  Muchas veces la falta de sueño y la dificultad para conciliar el sueño viene provocado por pensar en las tareas del día siguiente. Al organizar tu próximo día de trabajo, podrás conciliar el sueño sabiendo exactamente por dónde empezar a trabajar al día siguiente. 

Evita el multitasking

Las personas más productivas son aquellas que se centran en una única tarea, es decir, que huyen del multitasking. Son capaces de concentrarse en una sola actividad, y no pensar en ninguna otra cosa hasta que consideran que han terminado eso que decidieron que era lo más importante en ese momento. 

Toma pequeños descansos

 Se ha demostrado que las personas que toman pequeños descansos cada dos horas de trabajo son más productivas. De manera que no temas ir con algún compañero a coger un café, o simplemente salir a la calle a tomar un poco de aire fresco durante unos minutos. Tu mente se despejará, podrás ver con perspectiva el asunto en el que estás trabajando y, así, cuando vuelvas a tu mesa, podrás enfocarte mejor y serás más productivo. 

Mira hacia el futuro

Para ser productivo debes fijar tu mirada en el futuro. Dedica unos minutos a escribir en un papel a dónde quieres llegar, cuáles son tus metas a corto y a largo plazo. Esto te ayudará a aclarar tus ideas, a definir tus metas y hará que te mantengas motivado en el trabajo y, por lo tanto, que seas productivo.