A pesar de que el teletrabajo crece como tendencia, un 91,5% de las personas ocupadas en España no trabaja nunca desde fuera de la oficina, según datos recientes de la Encuesta de Población Activa, una cifra que nos sitúa muy por detrás de otros países europeos.

Si son de sobra conocidos los beneficios que aporta a los trabajadores, ¿cuáles son las barreras para su adopción masiva? Principalmente culturales: las empresas españolas se rigen en su mayoría por modelos basados en horas y no en objetivos.

La implantación de sistemas de teletrabajo eficientes y que consigan mejorar la atracción y retención de talento, pasa por tener en cuenta una serie de cuestiones.

Organización y tecnología: los básicos por parte la empresa

Cuando los empleados no comparten ubicación pueden salir a la luz las carencias de organización en una compañía, tales como falta de definición de funciones y/o responsabilidades dentro de los equipos o la ausencia de líderes que coordinen las actividades. ¿Cómo se puede evitar? Asegurándose de que cada empleado conozca a la perfección sus funciones, así como sus objetivos y los deadlines en cada proyecto en los que está involucrado.

Aunque la tecnología no suele ser la principal barrera para el teletrabajo, en el caso de las pequeñas empresas el coste y despliegue de las herramientas necesarias puede suponer un obstáculo. Ofrecer acceso a toda la información en la nube es fundamental, pero además facilitan mucho el día a día las herramientas de comunicación y gestión de equipos, como Slack o Trello, así como las que permiten reemplazar reuniones físicas por virtuales, como Skype o Zoom.

Compromiso de los empleados: creación de rutinas y responsabilidad

Al igual que solemos establecer una rutina en las jornadas de oficina, es importante hacerlo también cuando teletrabajamos. Cumplir un horario determinado y organizar las tareas diarias facilita, por un lado, la productividad y, por el otro, evita el peligro de estar conectado todo el día.

Disponer de un espacio determinado de trabajo nos permite también diferenciar la faceta profesional de la personal, especialmente cuando trabajamos en casa y más aún cuando la compartimos con más personas.

Si en cualquier entorno profesional son importantes la autodisciplina y la responsabilidad, aún lo es más cuando trabajamos de forma independiente. Si, como empleados, queremos que los modelos de trabajo flexibles sean una realidad, es fundamental que exista un compromiso y cumplir con lo que la organización espera de nosotros. Comunicarse de forma constante con los equipos de trabajo y evitar distracciones son prácticas que nos pueden ayudar a no desconectar de nuestras tareas.

La evolución del mercado laboral apunta a que el trabajo ya no será más un lugar al que los empleados acuden, sino aquello que hacen, con independencia del lugar. En este sentido, y teniendo en cuenta que los modelos de trabajo flexibles son ya una de las principales demandas de las nuevas generaciones hacia las empresas, estamos convencidos de que el teletrabajo ha llegado a las empresas españolas para quedarse.

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