Gestión del estrés

Actualmente, el estrés está presente en el día a día de muchas personas, a veces se es consciente y otras veces no; En unos casos es un estrés crónico y en otros puntual. El caso es que afecta a un gran número de profesionales, por este motivo entrevistamos a Conceiçao Espada, especialista en la gestión del estrés.

                                                   

¿Qué es el estrés? El estrés es la capacidad que el ser vivo tiene de contestar a un estímulo externo (positivo o negativo). Ante un determinado estímulo, el cerebro emite una respuesta que hace que la hormona del estrés se ponga en movimiento en la sangre (cortisol y adrenalina) provocando un estado de tensión de estímulo y alerta para poder contestar.

¿Qué tipos de estrés existen? El estrés puede ser profesional, emocional y psicológico. El estrés profesional puede ser provocado por sobrecarga de horarios y tareas, falta de motivación, mala relación entre compañeros / equipos, por la competencia, por deadlines siempre muy ajustados, objetivos muy elevados y por miedo a no ser competente. El estrés emocional puede ser provocado por un acontecimiento a nivel personal, familiar (el fallecimiento de un familiar, un divorcio o separación, problemas con hijos, etc.) a veces, el estrés emocional puede surgir después de un tiempo y no inmediatamente tras el acontecimiento. El estrés psicológico es un cúmulo de situaciones profesionales que llegan al punto de agotamiento mental y psicológico, causando dificultad de concentración, falta de memoria, ansiedad, miedos y pánicos, entre otros.

¿Qué efectos tiene el estrés en nuestra vida cotidiana? Los efectos del estrés cambian en cada persona. Hay personas que viven mejor ante determinadas situaciones y peor ante otras, y el revés. Depende mucho de cada uno: personalidad, forma de ser, experiencia e historia de vida, etc. Puede afectar física, emocional y psicológicamente, en la salud, en las relaciones con otros y con nosotros mismos (autoestima, motivación, sentido de la vida y de las responsabilidades). 

¿Existe el estrés bueno? ¡Sí, existe el estrés bueno! Es como el colesterol, hay bueno y malo. Todos tenemos que tener una dosis de estrés para vivir nuestras vidas, reaccionar ante distintas situaciones. El problema es cuando empieza a ser crónico y se convierte en malo. La frontera es muy fina. 

¿El estrés afecta a nuestra salud? Sí, el estrés afecta a la salud. Muchas patologías empiezan con síntomas de estrés, que no han sido diagnosticadas y valoradas a su tiempo. Los insomnios, las cuestiones cardiacas, las cuestiones de espalda y cabeza, las variantes de peso y alimentación, cuestiones digestivas, las depresiones, etc., son algunos de los síntomas del estrés.

¿Qué es el estrés laboral? El estrés laboral puede ser provocado por profesiones que de por sí son estresantes (médicos y enfermeras de urgencias, policías, bomberos, periodistas, reporteros de guerra, controladores aéreos, pilotos aéreos, brokers de bolsa, son algunas de las más reconocidas). O bien, por situaciones laborales de inmensa y permanente presión, de objetivos muy elevados, de mala relación con responsables y/o equipos, por competencia, tareas poco motivadoras, dificultad de conciliar la vida laboral y familiar.

¿Cómo afecta el estrés laboral al ser humano? El estrés laboral puede afectar de distintas maneras según cada individuo. Tanto a nivel físico como comportamental y emocional. Y unos de los efectos mayores es el Burnout profesional, cansancio total de la mente, por exceso de presión y trabajo. Hay estudios hechos por la OMS, que se constata que la mayor parte de absentismo es debido al estrés laboral y muchas veces este estrés se refleja también en el equilibrio profesional y personal. Muchas de las patologías empiezan con síntomas de estrés: la falta de motivación, la depresión, el exceso de tareas, la falta de paciencia, la dificultad de relacionarse, el aumento de conflictos, la falta de creatividad, son algunos síntomas de cómo el estrés laboral puede afectar a los individuos. 

¿Cómo podemos prevenirlo? Lo primero que hay que hacer para prevenir el estrés, es empezar a reconocerlo y conocer cuáles son nuestros propios límites, y cuándo empezamos a sufrirlo de forma continua. Hay que aplicar un programa propio de gestión del estrés, que incluye una gran variedad de ejercicios y tareas; se trabaja la respiración, se realizan ejercicios de relajamiento, actividades relacionadas con el deporte y/o creatividad, se trabaja la mente y sobre todo se aprende a conocer nuestros límites. Si tenemos estrés laboral 

¿Cómo podemos combatirlo? Si tienes estrés laboral y lo reconoces, lo mejor es consultar un/a especialista, para que te pueda ayudar a la gestión y poder prevenir que vaya a más. Se tiene que tratar como otro síntoma de la salud.

¿Qué es la gestión del estrés? La gestión del estrés es exactamente aprender a gestionar algo que forma parte de nuestra vida, pero que si no se gestiona bien, se puede complicar mucho, tanto a nivel de salud como relacional. Todos tenemos estrés y lo importante es que lo sepamos gestionar en el día a día para que no se convierta en crónico, y como tal en patológico. Se trata de analizar qué estamos haciendo con el tiempo, qué actividades, cómo nos alimentamos, cómo dormimos, qué hábitos saludables tenemos o no, qué forma de pensar y lenguaje utilizamos, cómo está funcionando nuestra salud y nuestra vida de una forma general. Y a partir de ahí, crear un programa específico para sentirnos más equilibrados en todos los aspectos de nuestra vida.

“Mindfulness” es un término que está en boca de todos hoy en día, ¿qué significa? ¿qué abarca este concepto? El Mindfulness es una herramienta y práctica de meditación. Existen muchas otras, pero el Mindfulness se ha convertido en la técnica más adaptada al entorno actual. Se consigue, a través de una técnica de meditación, a estar presente en cada instante, con todos nuestros sentidos físicos y mentales: conocimiento íntegro de lo que estamos haciendo, observando o pensando. Estar presente en cada momento, nos permite estar más despiertos, nos permite no perder energía y tiempo en cada acción, nos volvemos más productivos y efectivos en todo lo que hacemos, ganando así un tiempo inmenso. En definitiva, mejoramos en todos los aspectos de nuestra vida: ¡más equilibrados, atentos, sanos y felices!

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